Navidad, ¡dulce navidad!

Es oficial, ¡la navidad ya está aquí! En unos días es Noche Buena y en casa ya estamos todos con los preparativos. Terminando de organizar el menú, poniendo las tablas de la mesa para que quepamos todos, pensando en el modelito para la ocasión, etc. En navidad nos juntamos muchos en mi familia, nos gusta estar juntos y hacer comidas, cenas, meriendas… Esta semana quería compartir con vosotros algunas ideas dulces que he hecho este año.

Como en tantas otras cosas, no me considero una experta en repostería. Casi casi ni una entendida. Pero sí que soy una «disfrutona» de la repostería. Amasar tiene algo que me relaja, que me divierte y que me ayuda a concentrarme después. Y es eso lo que quiero transmitir hoy. No tanto el hacer las galletas más ricas del mundo sino el divertimento de hacerlas y juntarnos con la gente que queremos para compartirlas.

Como ya os habréis imaginado, os traigo una receta de galletas. Es una receta muy muy sencillita, de la cual hice dos versiones y salieron dos galletas totalmente diferentes. Aquí van los ingredientes:

  • 1 huevo
  • 1 1/2 taza de harina (170 gr)
  • 1/2 Tbs bicarbonato (2,5 gr)
  • 1/4 taza de azúcar moreno (55 gr)
  • 3/4 taza de lágrimas/chispas de chocolate (opcional) (un buen puñado)
  • 1/4 Tbs sal (1 gr)
  • 1 Tbs esencia de vainilla (15 ml)
  • 1/2 taza azúcar blanco (115 gr)

 

Esta es la receta que yo usé para las dos galletas. La única diferencia es que en unas puse las chispas de chocolate y en las otras no. La receta es para hacer unas poquitas galletas, unas 6 u 8 dependiendo de lo grandes que las queráis hacer.

El procedimiento es sencillo. Lo primero que tenéis que hacer es precalentar el horno a unos 180 grados. Mientras se calienta, hay que mezclar en un bol todos los ingredientes. Piensa si quieres que lleven chocolate o no. También puedes sustituir el chocolate por arándanos, pasas, frutos secos… lo que te apetezca. Una vez hecha la masa, con una cuchara de hacer helado hay que ir cogiendo bolitas de masa y poniéndolas en una bandeja previamente untada de aceite o mantequilla o con papel vegetal. La cuchara de helado es para hacer todas las galletas del mismo tamaño. No te preocupes si queda como una bolita, en el horno se irán bajando y expandiendo, tomando la forma de una cookie típica.

 

Cuando ya esté todo, hay que meter la bandeja en el horno y dejar que se hagan durante unos 10-15 minutos. Esto depende de la potencia del horno. El punto es cuando se empiezan a dorar los bordes aunque el centro parezca aún un poco blandito. Esto es porque las galletas al enfriarse se endurecen y si dejáis que se endurezcan en el horno después quedarán demasiado secas y duras. Más como unas campurrianas que como unas cookies 😉

Y ya tendríais vuestras galletas. Ahora podéis hacer paquetitos y regalarlas a vuestros amigos. O decorarlas como hice yo en la foto con un chocolate rojo y haciendo unos cuernitos con sirope de chocolate en una mini manga pastelera.

 

Estas galletas están riquísimas y van genial para hacer una merienda en casa en una de estas tardes frías que estamos teniendo por aquí. Solo nos faltaría una bebida caliente y quiero enseñaros una idea que a mi me fascina y que hace muchos años que no probaba. Estos polos de ¡chocolate a la taza! ¿No os parecen geniales?

Para hacerlos solo necesitaréis unos vasitos de chupito o moldes y depresores de lengua o palos de polo. Para el chocolate yo he mezclado chocolate negro con leche condensada por un lado, y chocolate negro con chocolate blanco a partes iguales.

Solo hay que fundir al baño maría o en el microondas el chocolate que se quiera utilizar. Ahora poneos creativos y haced vuestras mezclas: chocolate blanco y chocolate negro, chocolate negro con pimienta, chocolate blanco con frambuesas secas, chocolate con leche y unas nubes… realmente el chocolate tiene muchas muchas posibilidades.

Con las mezclas, hay que llenar los vasitos o moldes (previamente cubiertos con alguna grasa para poder desmoldar el chocolate después) y ponerlos a refrigerar un poco antes de poner el palo porque si no no se sostienen de pie. Pasado un ratito, ponéis los palos y dejáis que se termine de enfriar. Una vez enfriado puede conservarse fuera de la nevera si no hace mucho calor en vuestra casa.

 

Ya solo queda disfrutar del resultado y entrar en calor con estas ideas. SI tuvieraís algún problema para desmoldar el polo de chocolate podéis sumergirlo un poco en la leche caliente que os vais a tomar. En un par de vueltas el chocolate se habrá comenzado a derretir y podréis quitar el vaso sin ninguna dificultad.

Espero que paséis muy buenas fiestas y nos vemos la semana que viene.