En el 2017 cumplirás tus propósitos de año nuevo

Hola a todos y ¡feliz 2017!

Si me lo permitís, me gustaría empezar el año igual que lo acabé: haciendo algo diferente en el blog.

Año nuevo, ¿vida nueva?

Quiero empezar hablando de motivaciones, retos y propósitos que me hago para este año que acaba de empezar. Hay muchas cosas que me rondan la cabeza, muchas cosas que quiero lograr, hábitos que quiero implementar en mi vida, otros que quiero quitar… Pero como todos los años, uno empieza diciendo que quiere conseguir tal y tal meta y al final todo queda, como decimos por mi tierra “en agua de borrajas”. Se queda en nada. Este año quiero que sea diferente. Y si puedo ayudaros a vosotros en eso, aunque solo sea un poquito, me encantaría hacerlo.

He estado informándome, buscando inspiración en la red, y un poquito en mis viejos apuntes. Todo esto para unificar consejos, trucos y formas de plantear los propósitos de año nuevo de forma que de una vez por todas podamos lograrlos.

Lo primero que yo hago es un trabajo de exploración. ¿Qué quiero conseguir este año? ¿qué cambios quiero realizar? todas esas preguntas que nos hacemos de vez en cuando. Me he sentado y me he hecho todas esas preguntas y he escrito todos mis propósitos. Así en general. Por si os quedáis atascados con esta parte, estos son los temas más comunes a la hora de establecer propósitos: empezar un nuevo hábito, dejar un mal hábito, probar algo nuevo, leer (os dejo aquí una lista muy recomendable), aprender algo, viajar o visitar nuevos lugares.

Podéis encontrar esta lista pinchando aquí, o en otro formato pinchando aquí.

Vamos paso a paso

Ahora toca hacer eso que no solemos hacer: bajar a la tierra nuestras fantasías. Para ello quiero enseñaros el Modelo SMART. Seguro que algunos ya lo conoceréis, pero para los que no lo conozcan o simplemente para refrescar la memoria os diré que es un método muy sencillo y tremendamente eficaz de conseguir lo que nos proponemos. Lo explicaré. El método SMART es un acrónimo (en inglés) que se descompone en: S: Específico. M: Medible. A: Alcanzable. R: Realista. T: Limitado. Esto quiere decir que tus metas deben tener todas esas características. Pondré un ejemplo:

“Quiero hacer deporte” puedo pensar. Pero eso ni es específico, ni se puede medir fácilmente, ni se si es alcanzable, ni tiene unos límites realistas ni se ubica en ningún momento del año. Para poder ponerme a ello, debería plantearlo de la siguiente manera: “Quiero salir a correr (específico), tres veces por semana (medible), para llegar a correr 5 km en los próximos tres meses (alcanzable, realista y limitado en el tiempo)”.

No basta con lanzar al aire un deseo y ver si este se cumple solo por el hecho de tenerlo en nuestra mente. Hay que escribirlo. Detallarlo en un papel. Descomponer esa meta en todos los pasos intermedios que requiera. Yo no saldré a correr si no tengo material adecuado. ¿Cuándo iré a comprarlo? Hay que poner fechas y plazos. Quiero correr 5 km pero, ¿cuánto tiempo correré al principio? ¿cómo voy a ir aumentando el tiempo y la distancia? Busca una forma de evaluar tus progresos. Yo utilizo una barra de progreso en una pizarra o cartulina. Si. Como los ordenadores cuando descargan o cargan un archivo.

Para cumplir con un propósito o meta es muy importante escribirlo, detallarlo, buscar la forma de medirlo y evaluarlo. Pero también es muy importante (más bien lo más importante) querer hacerlo. Estar motivado. Muchas veces amigas mías me dicen “este año dejo de fumar” y yo acabo diciéndoles “¿pero te apetece?” a lo que me responden “hombre… es que sé que tengo que dejarlo en algún momento porque no es bueno”. Lo siento, pero eso no vale. Para hacer algo tienes que querer hacerlo. Suena tonto pero es así. Sobretodo si es algo que tú eliges hacer, porque obligados todos podemos hacer lo que sea. Bueno que me lío. La motivación es de vital importancia. Y más aún cuando nos proponemos hacer un cambio vital o una meta a largo plazo. Hay que mantener la motivación alta o lo dejaremos a la mitad. Para ello lo que podemos hacer es programarnos pequeñas recompensas en esos tramos en los que hemos descompuesto nuestra meta. Siguiendo con el ejemplo del ejercicio yo podría programarme que al llegar a los 2 km me premio con un día en un spa. O con un cambio de escenario para correr. Lo que sea. El caso es que conforme mejores, te des una pequeña recompensa para seguir motivado. Y sí, hay que programarlo. Para que el día que estés cansado y no quieras madrugar para salir a correr pienses “bueno, pero si salgo a correr, al final de la semana iré al cine”. Los premios son muy importantes.

Y esto sería todo. Verlo así escrito parece como muy sencillo. Aunque hacer cambios cuesta. O por lo menos a mí me cuesta mucho. Pero se puede. Claro que se puede. Recordad que no hace falta que todos vuestros propósitos se tengan que cumplir desde el minuto 0. A lo mejor hay cosas que no es interesante empezar hasta primavera o verano. La cosa es irlo programando y teniendo en mente. Para que cuando llegue el momento no surjan problemas ni “peros”.

Os deseo mucho ánimo y fuerza de voluntad en este nuevo año. Y, viendo la fecha que es, que los Reyes os traigan muchos regalos y no carbon 😉