DIY

Haz un labial casero y personaliza su envase

Esta semana os traigo un doble tutorial. Por un lado os enseñaré a hacer un bálsamo labial casero y por otro lado os presentaré un material con el que no había trabajado nunca y que mi primo Adrián me enseñó: la jumping clay.

No se si a alguno os pasa pero a mi se me acumulan los bálsamos, vaselinas, labiales… Siempre me regalan cuando hago alguna compra de cosméticos y no termino ninguno porque encuentro uno que me parece mejor o es más nuevo. En conclusión, tengo un montón empezados ocupándome espacio.

Para acabar con esta situación, he decidido hacer botecitos de labial casero para mi y para regalar. ¿Cómo lo he hecho? Muy sencillo. Esto es todo lo que necesitaréis.

Los materiales

Empezaré con el botecito, tarrito, envase, como se llame el recipiente en el que vienen los labiales. Para hacer la decoración que yo elegí compré jumping clay de color blanco, negro y rojo. Yo los encontré en un bazar por muy poquito dinero y tenían de todos los colores que te imagines. Aunque lo de vender todos esos colores solo es un «alarde» ya que este material, a diferencia de la plastilina o el fino, permite mezclar los colores para crear otros. Es decir, que no tienes que comprar verde (puedes hacerlo si quieres, claro está) porque basta con tener azul y amarillo.

Otra ventaja de este material es que se seca al aire, no hace falta hornearlo ni barnizarlo para que se quede duro. Se seca solo y queda con una textura muy suave y muy ligera.

Para hacer esta seta que yo hice (tipo Mario Bros) cogí una porción de jumping clay blanca y la extendí con un rodillo de modelar. Cuando me pareció que tenía el tamaño suficiente, puse la parte de abajo del tarro para el labial y lo cubrí con la masa. Con cuidado de no dejar pliegues, fui cubriendo los laterales del envase hasta que llegué al borde. Cuando ya estaba como yo quería, con un cúter corté lo que sobraba al nivel del cierre.

Por otro lado, para hacer la parte de arriba de la seta, cogí una porción bastante más grande de jumping clay roja e hice una bola. La bola tiene que ser más grande que la tapa porque tiene que cubrirla y sobresalir un poco para hacer ese efecto seta. Puse la bola encima de la tapa y fui aplastándola con cuidado hasta que la tapa se «hundió» en la bola  y entonces le fui dando esa forma como de semi-esfera.

Para los ojos y las manchas de la seta solo hay que hacer pequeñas bolitas negras y blancas, aplanarlas con el rodillo y ponerlas donde queramos que vayan. No hace falta pegar nada. El propio material es muy adherente y con ponerlas encima del cuerpo y presionar muy poquito, es suficiente.

Preparando el labial

Dejando secar el envase unas horas ya estaría listo y ahora toca preparar el labial en sí.

Hay muchas maneras de preparar vaselinas y labiales. En este y este enlace os dejo algunas recetas más. Yo lo que quería era aprovechar los que tenía por casa así que me inventé un poco una receta a partir de las que os dejo en los links.

Cogí media barra de vaselina con miel y media de vaselina con aceite de uva. A esto le añadí un cachito muy pequeño de un pinta labios que no uso demasiado porque tiene un color muy potente. Puse todo esto en un recipiente y lo calenté al baño maría para que se derritiera.

Con un palillo le fui dando vueltas hasta que todo se integró bien. Una vez está todo bien mezclado, con una palita cogí la mezcla y fui llenando el bote que quedó tal y como veis en la foto al cabo de un rato cuando se enfrió de nuevo.

Como veis, hacer las dos ideas es bastante sencillo y no requiere mucho tiempo. A mi me parece que el resultado es muy chulo y original para hacer un regalo o para uno mismo. El añadirle color es opcional completamente. De hecho, yo puse tan poco que apenas pigmenta y simplemente le da un color interesante al labial.

Me encantaría ver como customizais la idea original. Si lo hacéis podéis enseñármelo a través de las redes sociales que tenéis en la columna de la derecha. Como siempre digo, esto solo es una idea. A partir de aquí os toca hacerlo a vuestra manera.