Receta típica de Semana Santa: torrijas

Al fin son vacaciones de Semana Santa. No sabéis las ganas que tenía de poder disfrutar de unos días de vacaciones. Un poco de sofá, series y comer cosas ricas. Y de eso vengo a hablaros, de cosas tan ricas como unas buenas torrijas.

En mi casa se comen torrijas todas las semanas santas. Desde hace muchos años. Yo no las comía, pero el año pasado me dije «tengo que probarlas de nuevo» y menuda mi sorpresa cuando descubrí que me encantan.

No es que yo haga las torrijas de forma diferente a otras personas, pero quiero dejaros por aquí la receta para que la tengáis a mano y os animéis a prepararlas. Que es la época.

Los ingredientes

Para preparar las torrijas se necesita:

  • Pan. En Mercadona desde hace un par de años traen un pan ya en rebanadas y un poco especiado.
  • Leche
  • Huevo
  • Azucar
  • Canela

 

Las cantidades varían según la cantidad de torrijas que se quieran hacer. Lo bueno es que se puede ir rectificando si se necesita más. No son medidas exactas.

Paso a paso

  1. Lo primero que debemos hacer es calentar en un cazo un poco de leche. Es mejor ir calentando de poco en poco, para que no nos sobre. Pondremos las rebanadas de pan (ya cortado o pan normal y corriente que hayamos rebanado) en una bandeja y las mojaremos con la leche caliente por los dos lados. No se trata de sumergirlas, solo de mojarlas.
  2. En un plato hondo batiremos un huevo o dos. Mientras hacemos esto ponemos a calentar una sartén con un dedo de aceite. Cogemos cada rebanada de pan humedecido y lo pasamos por el huevo dejando que empape. Después, lo ponemos en la sartén a freír hasta que cada lado quede doradito.
  3. Para darle el sabor dulce y especiado de la canela, debemos poner en un plato unas cucharadas (abundantes) de azúcar y un poco de canela. Cuando la torrija ya tiene un color marrón la pasamos por un papel absorbente para quitar el exceso de aceite y la rebozamos en esta mezcla de azúcar y canela.

La torrija ya estaría lista. Solo queda repetir este proceso con tantas rebanadas de pan como se quiera.

Como veis, el proceso no es complicado. Quizás es un poquito elaborado porque requiere unos cuantos pasos intermedios, pero yo creo que merece la pena porque están riquísimas. Además, para mí, tienen el añadido de que son un postre «por tiempo limitado». Que sí, que se pueden hacer en cualquier momento del año. Pero el saber que es algo que se come solo en un momento del año hace que lo coma con más gusto porque no lo voy a volver a hacer hasta el año que viene.

Supongo que es el placer de las cosas efímeras.