¿Helado como remedio al ansia por comer?

¿Os gusta el verano? ¿Alguien puede decirme abiertamente que el verano le encanta? A mi me provoca un montón de emociones encontradas.

El verano es una estación maravillosa, desde luego. Normalmente se tienen vacaciones, el mundo parece que se relaja un poco, se sale a terracitas, los amigos se juntan más… Pero se suda un montón, se duerme mal, los mosquitos me comen viva, y no sé los demás, pero yo me despierto con mala leche de la siesta.

De muy mala leche, diría yo. Y en esos momentos lo único que me apacigua es comer algo dulce, y fresquito. Un helado vaya. Yo no sé que tienen los helados después de la siesta que me reviven. ¿Le pasa a alguien más?

El problema viene después de devorar el helado. Me siento hinchada (porque seguramente lo que tendría que hacer es beber mucha agua, no comer azúcar) y culpable por haberme lanzado a comer sin pararme a pensar ni medio minuto. Si. Soy de esa gente que cura los males con comida. Culpable.

Intento cambiar eso y mientras hago el trabajo emocional que se requiere  para dejar de comer por ansiedad (y del que os hablaré más adelante si os interesa), me aseguro de que lo que tenga alrededor sea lo menos perjudicial para mi salud. Desde luego, comer no es la solución a ningún problema emocional ni debe utilizarse para recompensarnos por muchos motivos de los que hablaremos porque la relación comida-estado de ánimo da para mucho.

Pero si lo que tenemos es un antojo veraniego o buscamos una merienda riquísima pero saludable, os traigo hoy, ¡el helado definitivo!

Esta es una receta de helado realfooder que he visto en el perfil de Instagram de Carlos Rios (el descubrimiento del año y del que os hablaré pronto, por si aún no conocéis el movimiento Realfood) y que es, de verdad de la buena, facilísimo de hacer.

Solo se necesitan:

  • Plátanos maduros.
  • Yogur natural (yo lo usé griego)
  • Molde para polos o cualquier recipiente para poner la mezcla y meterla al congelador, el propio envase del yogur con un palito o cuchara bastaría.

Y si quieres que tenga cobertura:

  • Chocolate negro, del 75% o más
  • Almendras, nueces o el fruto seco que prefiráis troceado.

El procedimiento es muy rápido. Se tritura el plátano con el yogur. Para 6 polos yo usé dos plátanos bastante maduros y un yogur griego. No se le añade ningún edulcorante porque los plátanos ya saben muy dulces. 

Se lleva al congelador la mezcla en moldes para polos, o vasitos. Cuando ya esté congelado, se cubren con el chocolate fundido y rápidamente, antes de que se enfríe el chocolate, se espolvorea con las almendras troceadas.

Yo me lo comí nada más terminar este último paso, por que bueno… son una ansias 😉 . Pero recomiendo que se vuelva a meter al congelador unos minutos porque al poner el chocolate, el polo enfría el chocolate muy rápido, pero se crea una capa de helado derretido entre el chocolate y el resto del polo que complica un poco el asunto a la hora de comerlo. No sé si me explico.

¡Y ya estaría! 

Con este helado acabareis saciados, bien alimentados y sin cargo de conciencia porque está hecho 100% con ingredientes saludables. Aunque eso no quiere decir que os podáis comer los seis de una sentada. 

Lo mejor es que ante la ansiedad por comer, primero os bebáis un vaso entero de agua y dejéis que repose en el estómago. Y si después seguís teniendo hambre, comáis algo sano, algo hecho de comida real. Pero esto ya es meterme en otro tema del que os hablaré más adelante.