Tarta de arándanos «a la Bloginia»

Si no te sale la tarta… ¡trúcala!

Con mi vuelta a la actividad en el blog os hablé de la tarta de cumpleaños que hice para mi hermana, una forma de enfrentarme a mi perfeccionismo y de enfocarme en el presente y la sensación tan agradable de cocinar.

Pues bien. Esa era mi parte relajada y profunda. Hoy os presento mi parte DIYer y soñadora. Yo quería la tarta perfecta. Pero no me salía, así que pensé «¿qué tengo que cambiar/hacer diferente para que me salga?» «¿qué estoy haciendo mal?» La respuesta fue rápida «la maldita (no pensé maldita precisamente) buttercream». Eso era lo que tenía que solucionar en mi siguiente tarta.

Supongo que os habréis fijado que hay tartas con cobertura y tartas que no tienen cobertura y se ven las capas. Estas son mis favoritas. Las nude cake. Me encantan porque puedes ver de qué está hecha la tarta, queda muy bonito y…. ¡no necesitas la cobertura de buttercream! Lo tienen todo.

Les presento la tarta 2

Con mi receta de nude cake en la mano, me puse a ello y el resultado me gusta, me encanta, me enamora.

La receta que seguí fue un poco a ojo, pero os dejo los ingredientes que tengo claros para el bizcocho:

  • 3 Huevos L
  • 200 ml aceite (yo usé aceite de girasol porque no da demasiado sabor)
  • 250 gr de harina
  • 2,5 cdtas levadura
  • 1 yogur natural
  • 1 taza de arándanos congelados (yo los trocee y los mezclé con la masa. ¡Cuidado! aunque estén congelados, darán un poco de color a la masa. Para mi no suponía un problema, pero hay que tenerlo en cuenta.)

La crema entre las capas de bizcocho la hice como si fuera una tarta de queso. Monté un brick de nata para montar (200 gr), cuando la nata montó la fui incorporando poco a poco a 300 gr de queso crema (una tarrina entera), previamente batido para que no estuviera tan duro. Por último, le añadí unas tres láminas de gelatina neutra que había hidratado y una taza de arándanos, esta vez frescos.

No le puse azúcar porque el bizcocho me daba la sensación de que iba a estar muy dulce y quería que se equilibrara un poco.

El truco del almendruco para la tarta perfecta.

¿Que cómo conseguí que la tarta quedara nivelada y con los bordes perfectos? Como ya adelantaba en el título, truqué la tarta. 

Lo que hice fue dividir la masa en tres moldes pequeños (unos 18 cm de diámetro) y hornear 3 bizcochos. Hacerlo así evita tener que cortarlos con una lira y además se hacen en menos tiempo sin arriesgarnos a que el centro quede crudo.

Cuando los bizcochos estuvieron hechos y debidamente enfriados, SIN DESMOLDAR puse sobre cada bizcocho 1/3 de la crema que había preparado. Y lo metí a la nevera.

De esta forma, montar la tarta es muy sencillo. Solo tienes que desmoldar el bizcocho con su crema pasadas unas horas de frigorífico y poner encima las otras dos parejas de bizcocho-crema. 

CONSEJO: reserva un poco de la mezcla de nata montada y queso para poner un pequeño pegote entre la crema y el bizcocho de encima. De esta forma el bizcocho no se moverá y el efecto tarta profesional será aún más real.

CONSEJO FINAL: Para la decoración, ralla un poco de limón (incluso si quieres, queda muy bien si lo rallas encima de todas las capas de crema, le da un punto fresco muy rico). Corta una rodaja fina de limón, hazle un corte desde la corteza hasta el centro y cogiendo la rodaja desde el corte, gira cada lado para crear el rizo para la decoración.

Una tarta con moraleja

Las tartas son algo complejo. Y hablaba muy enserio cuando decía que no debemos buscar la perfección en algo que hacemos por diversión. La diversión es imperfecta.

Pero eso no es incompatible con querer mejorar y buscar soluciones a los problemas que te encuentras. A veces nos empeñamos en querer conseguir X por el camino Y y eso solo nos va a hacer darnos cabezazos contra un muro. Pero son muy pocas las ocasiones en las que solo existe un camino o una forma de hacer las cosas para llegar a donde quieres. 

Si de verdad quieres conseguir algo, investiga, visualiza qué es lo que quieres conseguir, cómo lo vas a hacer. Y si eso no funciona, piensa qué otros caminos hay para llegar, qué es lo que falla. Quizás sea más largo el trayecto o incluso más corto. Pero es tu camino.