Hacer ejercicio nunca es una pérdida de tiempo.

Hacer ejercicio nunca es una pérdida de tiempo, es una inversión. ¿Tu también piensas así? Yo la verdad es que aún estoy intentando convencerme.

Soy un poco vaga. Lo confieso. Hacer ejercicio, el esfuerzo físico, sudar… me cuesta un poco la verdad. Soy de las que solo correría si me persiguiera un tigre. Pero también soy consciente de que hacer ejercicio es necesario. Muy necesario.

Así que un poco para vosotros y bastante para mi, hoy quiero hacer una lista de motivos por los que hay que empezar a hacer ejercicio o hay que seguir haciéndolo:

1. Es bueno para tu salud física

El primero es el más evidente. Pero había que nombrarlo. 

Hacer ejercicio mejora la condición física. No soy especialista pero diré que si no haces nada de ejercicio, casi cualquier actividad física te vendrá bien. Pero hay que empezar con moderación. Yo no busco ponerme cachas. Solo activar el cuerpo, cansar un poco los músculos y mejorar mi capacidad respiratoria. Respirar bien también supone un entrenamiento.

2. Es bueno para tu mente

Este es el punto que a mi me interesa más. Tengo un cuerpo, si. Pero sobretodo soy una persona que vive en su mente. Y a veces eso es un poco desbordante. 

Con el ejercicio se consigue reducir el estrés y la ansiedad. Esto se consigue ya que al hacer ejercicio se mejora el estado de ánimo y mejora nuestro bienestar. Estas sensaciones son opuestas a las que sentimos cuando pasamos por periodos de mucho nerviosismo, estado de ánimo deprimido o tenemos muchas preocupaciones.

3. Es bueno por que sí

Si. Es bueno por que sí. Porque nos mantiene ocupados. 

Y si ahora estás pensando «lo que me faltaba en el día. Una hora para hacer ejercicio», enhorabuena, somos iguales.

Yo voy de un sitio a otro continuamente, y lo último que me apetece al acabar el día es ponerme las mallas y echar a trotar. Así que lo que he hecho es sustituir actividades rutinarias por versiones que me obliguen a moverme un poco más. De esta forma solo gasto un poco de tiempo extra cada día pero sin alterar a grandes rasgos mis rutinas. ¿Como lo he hecho?

  • Cambiando el coche por ir en tranvía. Aunque solo sea un poco, se nota la diferencia entre ir de puerta a puerta en coche y tener que caminar a la parada. Además. Aprovecho mientras estoy en el tranvía para revisar el correo y organizarme el día. Por ejemplo.
  • Hacer todos los desplazamientos «extra» en bicicleta. Ir de casa al trabajo en bicicleta no me lo planteo. Tardaría demasiado tiempo y llegaría sudada, cosa que no me favorecería demasiado. Pero nada me impide volver a casa tranquilamente al mediodía en bici. O si termino pronto por la tarde. Me organizo la semana para poder tener estos pequeños ratos de bici. En este punto me ayudan mucho los servicios de alquiler de bicis. Que me permiten dejar o coger la bicicleta cuando quiera.
  • Una hora a la semana de ejercicio «formal». Esto es lo único que me ha alterado en algo la agenda. Una hora a la semana en la que hago pilates. Aún estoy empezando y no os puedo hablar detenidamente sobre ello. Pero de momento estoy encantada.

Septiembre es buen momento para hacer cambios, y yo creo que debemos aprovechar cada estación para cambiar y hacer añadidos a nuestras vidas. Sobre todo si es para sumar. 

Y tu, ¿todavía encuentras excusas para añadir un punto de movimiento a tu vida? ¿cómo has incorporado el ejercicio a tu vida? Cuéntame en los comentarios o en mis redes sociales. Quiero más ideas 😉