Reflexiones tras abrir una tienda

Si me lo permites, hoy quiero hacer una reflexión y me encantaría que tu reflexiones conmigo en los comentarios o por redes sociales.

La vuelta de vacaciones no está siendo muy espectacular que digamos. A nivel profesional me está costando todo muchísimo esfuerzo, me he encontrado sin energía ni motivación y eso me ha hecho replantearme qué estoy haciendo, qué quiero conseguir, hacia dónde voy y hacia donde quiero llevar Bloginia.

Y al final todas estas dudas repercuten en mi vida personal, en mí como persona.

No voy a culpar a las redes sociales. Al final solo son un medio y cada una elige cómo utilizarlo. Pero me he intoxicado. Me he intoxicado del éxito aparente del resto del mundo, de tener que poner un texto bonito acompañando una foto bonita con un montón de hashtags que no sé de donde sacar para conseguir más visualizaciones y «me gusta».

Y de esto no tiene la culpa Instagram, es solo una herramienta. Yo me he intoxicado a mi misma. Me he puesto muchas exigencias y expectativas sin saber si lo podía cumplir o no y sin embargo no me he puesto límites y no he sabido decirme «basta por hoy».

Todo esto se reduce en semanas sin post con un sentimiento de culpa reconcomiéndome por dentro. Y ¿por qué? ¿para qué?.

Yo lo que quiero es tejer. Y que veáis lo que tejo. Y que me contéis vuestros proyectos. Y crear patrones e Himoos cada poco tiempo.

Para ello voy a cambiar la forma de publicar y de escribir el contenido porque tejer bien y formarse requiere tiempo. Quiero que sea personal y natural. De tu a tu. Que esto es una tienda, pero también es un blog, un punto de encuentro que se extiende a las redes sociales y también ahí podéis verme. Pero las redes sociales no son mi negocio.

Quiero que las redes y yo seamos como esa dependienta que está en la puerta de la tienda. Y tu pasas, ves el escaparate, saludas a la dependienta y luego entras en la tienda sabiendo que entras a un sitio que merece la pena, un sitio que quiere que estés ahí y tú lo sientes.

No quiero que sea un repartidor de folletos en la calle que tu pasas al lado deseando que no te hable y si aún así lo hace, coges el folleto por compromiso pero lo tiras en la siguiente papelera sin saber ni qué te quería vender.

Espero no haberte aburrido con mis reflexiones. ¿Tú que opinas? ¿qué clase de relación tienes con las redes sociales? ¿sientes que te aportan y tu aportas o crees que con la trampa de «las fotos bonitas» al final te merman un poquito?

Y lo más importante, ¿qué contenido tejeril de calidad te gusta consumir? Prefieres artículos, podcast más a menudo aunque sean cortitos (de mi estilo, unos 15 minutitos o así), publicar solo los patrones y lo demás ya nos lo decimos por redes… ¡Cuéntame!