Ovilladora: el producto que necesitas y tal vez no sabías.

No sabes que necesitas una ovilladora hasta que la pruebas por primera vez.

«Yo nunca me compraría una ovilladora» «¿Para qué gastarme el dinero si puedo ovillar a mano?» «Tampoco cuesta tanto hacer un ovillo sin ovilladora»

He escuchado (y dicho) estas frases un millón de veces sin exagerar.

Y la verdad es que hasta hace poco menos de un año, yo siempre había comprado la lana (o cualquier otra fibra) en ovillos o conos. Nunca en madejas. Por tanto, hablaba sin conocimiento de causa.

Llegó Barcelona Knits y con ella, las madejas entraron en mi vida. Desde entonces he comprado a tintoreras, cajas de KnitCrate (que tengo un cupón para tu primera caja por 5$) y en tiendas locales.

Casi casi que toda la lana que entra en mi casa ahora, viene en formato madeja, así que te podrás imaginar, que ahora ya si que si te puedo decir, que necesito esa ovilladora.

La mía me la regaló mi pareja por mi cumpleaños y desde entonces la he usado unas 6 o 7 veces. Y en todas me ha salvado la papeleta.

Por si acaso no estás familiarizada con este producto, te cuento que una ovilladora es como ves en las imágenes. Un artilugio que fijas a una mesa o superficie. Con una base y un cilindro y una manivela que vas girando y así haces que la madeja se enrolle sobre ese cilindro y se forme un ovillo.

La mía es sencilla pero efectiva. Hay varios modelos. Si me preguntas la diferencia entre unas y otras, te diré que es el precio y lo pro que quieras que sea.

Ojo. Quizás hayas confundido alguna vez una ovilladora con una devanadora. Y son cosas muy distintas.

A mi pareja le pasó. Él pensaba que ovilladora eran las dos cosas, pero no. Son un dúo o un tándem pero se suelen vender por separado normalmente. Pronto escribiré una reseña sobre la devanadora porque está en mi lista de regalos para estas navidades.

¿Por qué es mejor usar una ovilladora?

  1. Porque ahorrarás tiempo. De verdad. Mucho tiempo. Ovillar una madeja con ovilladora te puede costar 3 minutos y a mano te aseguro que si es una madeja de fingering o lace (como las madejas de mohair) vas a tardar mucho, mucho más.
  2. Porque la fibra sufre menos. Cuando ovillas a mano, muchas veces se pierde la torsión natural de la fibra. Las hebras se sueltan o se enrolla la madeja. Acabas dando tirones y la fibra sufre.
  3. Porque después, tejer es mucho más sencillo. Con un ovillo bien hecho, con el orden que solo una máquina puede crear, no se te hará ni un solo nudo mientras tejes. Saca la hebra por el centro del ovillo y verás que no anda rodando por todas partes (perfecto si tienes mascotas o bebés cerca).

Y seguro que hay más ventajas, pero estas me parecían las más evidentes y convincentes.

¿Que si hay contras? Pues como en todo ¿no? De entrada vas a tener que hacer una pequeñita inversión económica. Y aún así necesitarás de algún invento para poner la madeja mientras la ovillas (véase otro par de brazos, una silla o una devanadora).

Lo dicho, cuando tenga mi devanadora, te contaré la experiencia. De momento, a mi, que no me quiten mi ovilladora.